san bernardo gran druida de la galia 

Los Templarios y los Druidas

Me habeis preguntado si hubo una relación entre los Templarios y el mundo de los Druidas, los Celtas y las Runas.
Efectivamente, hay muchos puntos de contacto, aunque no ha habido ninguna investigación específica sobre esto.

En mi artículo sobre los Druidas (léelo aquí), menciono las figuras de San Patricio y San Columbano, monjes irlandeses que fueron educados en la escuela de los Druidas, pero hoy hablaremos de otros santos de la Iglesia Cristiana, que establecen una sólida conexión entre el conocimiento druídico y los fundamentos mismos de la Orden Templaria.

Todos sabemos que la Orden de los Caballeros del Templo fue oficializada por San Bernardo de Claraval en 1128, que fue el monje que escribió la Regla y obtuvo el reconocimiento del Papa.
Pocos saben que unas décadas antes, en 1088, Pierre de Brueys (que fue un Gran Druida de la Galia, además de monje cristiano) levantò a la gente en Saboya y en Languedoc predicando un cristianismo conforme a la Tradición, respetuoso con los Evangelios, pero «pobre», perjudicando así los intereses de las ricas abadías y del clero.

Pierre sufrió una condena muy severa, de hecho en 1147 fue quemado en la hoguera (como ocurrió un siglo después a los cátaros), porque el solía quemar cruces. El rechazo de la cruz se debió al hecho de que Pierre creía que Cristo no habia muerto, y que por lo tanto no se debía idolatrar un instrumento de muerte que ademas ni perteneciò a Jesús. Murió junto con su discípulo Henri de Toulouse, y desde ese momento, dada la intransigencia de la Iglesia de Roma, los colegios druídicos se escondieron, haciendo votos dentro de la Orden Benedictina.

Y algunas fuentes afirman que Bernardo de Claraval fue el también un Gran Druida de la Galia, y esto habría favorecido la absorción de los Druidas de la época dentro de la regla benedictina.

Por otro lado, no era la primera vez que una orden iniciática encontraba refugio dentro de una orden similar y tolerante, basta pensar en la elección de los pocos Caballeros Templarios que escaparon al arresto de 1307, que huyeron a Malta y Portugal, convirtiéndose en Caballeros de Malta o de San Juan.

Desde este punto de vista, por lo tanto, podemos entender el trabajo de San Malaquías, obispo irlandés de Armagh, que formuló profecías basadas en las tablas astrológicas druidas, y que confió las siguientes palabras a su amigo San Bernardo en su lecho de muerte:
«Encontrarás más cosas en el bosque que en los libros. Los árboles, las piedras te enseñarán lo que los maestros no pueden enseñarte. ¿Crees que no puedes succionar la miel de la piedra, el aceite de la roca más dura? ¿No fluyen las colinas con leche y miel? ¿No están los valles llenos de trigo?» (citaciòn de «L’Esoterisme Templier : Le Livre des Mysteres & des Revelations» de Alain Desgris).

Creo que no se podría expresar mejor en palabras el conocimiento druídico.

San Bernardo también fue famoso por su sello personal: una serpiente escapando de un jarrón roto. Es la misma iconografía que representa a San Benito, otro santo que siempre se ha pensado que fuera un druida.

Esta imagen representa de manera velada, la influencia de la antigua tradición (la druida) sobre la nueva (la cristiana), y su continuidad. Sin decir que la serpiente recuerda lo que los Druidas llamaban la Vouivre, o energía telúrica.

Por lo tanto, si Bernardo de Claraval tenía ciertamente raíces en el mundo druídico, también los Caballeros de la Orden del Temple, en su conocimiento hermético, guardaban y custodiaban algunos secretos de los antiguos Druidas.

Algunos ejemplos sobre todo: el lugar donde erigir una catedral templaria siempre se elegía en función del lugar donde se encontraban los Menhires más importantes de la zona. También por esta razón, los altares de las catedrales templarias más importantes estaban orientados al este, al igual que los Menhires.

Además, otra figura muy presente en la arquitectura templaria era el laberinto.
Pensamos en Chartres, donde se encuentra quizás el laberinto más famoso del mundo, con 12 círculos blancos y 12 círculos negros, que en realidad, si se vieran en forma tridimensional, representarían una espiral. En el centro del círculo (o espiral), encontramos una flor con 6 pétalos unidos a su tallo.
El simbolismo es gigantesco, y el del laberinto merece una investigación aparte.

Sin embargo, sólo recordamos tres cosas sobre ello.

La primera es que el laberinto más antiguo del mundo data del Neolítico (8000 a.C. – 4000 a.C.), y lo encontramos tallado en un Menhir de Italia en Valcamonica, tierra celta.

La segunda es que todo el conocimiento druídico se desarrolló en torno a la figura de la espiral, sólo hay que pensar en el Triskell.

La tercera es que los 24 círculos + el centro del laberinto de Chartes, recuerdan… las 24 Runas + la 25ª Runa (la Wird, o la Runa Blanca).

Si quieres saber más, te invito a participar en el próximo Curso de los Celtas y los Druidas que se celebrará en 2021 en GFrancia, en Tierra Cátara y Templaria, en el Languedoc Roussillon.

Experimentaremos el Laberinto, aprenderemos el lenguaje de las Runas, visitaremos uno de los Nemeton (Bosques Sagrados) más importantes del sur de la Galia, meditaremos cerca del Menhir más grande de toda la Europa Mediterránea (9,50 metros de altura) y descubriremos su relación con las Estrellas.

¡Otros tesoros aún esperan ser encontrados!
Puedes leer el programa completo aquí: https://templarstravel.com/prodotto/celtas-y-druidas/